DÍA DEL AMOR
Este fue un día de San Valentín
distinto… si bien no lo celebre como enamorada pero no por ello estuvo ausente
el amor y gestos llenos de este sentimiento… sentimiento que en éste día las
personas intentan reflejar en globos de corazón, osos de peluches y bellas
flores de los colores que marcan esta fecha tan esperada por los enamorados.
Durante muchos años tuve días de los enamorados cargados de simbolismos,
romanticismos y delicadezas que hoy estuvieron ausentes, pero presentes en
mensajes que llegaron en la madrugada, marcando la tónica de este día… Mensajes
llenos de ese amor eterno, de ese amor que no se entiende, de ese amor que pese
a los años está presente.
No obstante, igual celebre el día
de los enamorados. Sí, salí a comer junto a un grupo diverso de amigos,
compuesto por hombres y mujeres solos, desde la perspectiva sentimental,
también, hubo casados y comprometidos, lo que hizo del encuentro una instancia enriquecedora,
porque no sólo habíamos chilenos sino también extranjeros, lo que inyecto distintas
visiones, experiencias y mentalidades en torno al gran tema del día. Así es,
porque ¿cómo íbamos a estar celebrando el día del amor sin hablar de él?
Imposible. Obviamente, fue el tema que marco toda la velada, desde que nos
sentamos en el restorante hasta que me despedí de mis amigos. Fui una de las
primeras en llegar, mientras esperaba leía los creativos nombres de las comidas
y tragos que ofrecen en estos días, al rato sonó el teléfono, eran mis espejos,
amigos y amigas preocupados de que si estaba viva y acompañada, con sus
llamadas e historias llenaban mi espíritu contándome sus planes para esta noche,
que genera una excusa especial para demostrarse una vez más cuánto se
quieren. En resumen, recibí más amor.
A medida que comenzaron a llegar
mis acompañantes llegaron también las historias y recuerdos… Zara, Manzanita,
Antonia y nuestra extranjera amiga Melani, fueron las nutrientes para esta
nueva columna. Encuentros y desencuentros, amores y desamores, buenas y malas
experiencias, valientes y cobardes... Sin lugar a dudas, el tema que gano la
noche fue el planteado por Zara.
Prepárense porque la verdad ésta
está pal bronce… hasta antes de esta historia yo pensaba que las mujeres íbamos
liderando la carrera hacia el Oscar, pero ahora lo pongo en duda. Bueno, todo comenzó
como un “touch and go” o “charangou” como dice Zara. Por ende, asumió cómo
sería el tema, es decir, vivir el momento por el momento sin preguntas ni
cuestionamientos. No obstante, la relación- por definirlo de alguna manera- comenzó
a tomar ribetes distintos al momento que el individuo en cuestión incorporo a
su hijo e incluso viajo hasta donde estaba Zara para verla y conocer a su
Madre. Con todo ello, mi amiga cruzo información en su cabeza y con la ayuda de
su hermana y amigas pudo reconocer ciertas contradicciones.
Después de salidas a comer, idas
al cine, viajes al sur, entre otras tantas actividades mi amiga decidió
enfrentar el tema una vez más y hacerle la gran pregunta: qué querí? Pa qué me
buscai? Querí jugar? El ganador del Oscar ante la pregunta de mi amiga,
respondió: en realidad, no quiero nada!!! Sí, así de simple, no quiero nada!!!
Entonces la pregunta es: y pa qué seguir en esto? … Si bien queridos hombres
las mujeres no andamos con el vestido de novia en la cartera (como les gustaría
para poder avalar sus creencias), nos gusta nuestra libertad, asumimos las
relaciones libres, compartimos las cuentas, nos hacemos las tontas en más de
una ocasión para que sigan creyendo que siempre hacen todo regio, entre otras
cosas, eso no significa que no deba haber respeto y claridad en las relaciones abiertas
que hoy en día vivimos. Más que mal, los momentos que se comparten son
bastantes diversos e íntimos cómo para que, por lo menos, haya respeto. El
ganador del Oscar comenzó a minimizar sus apariciones luego del enfrentamiento,
hasta que después de un tiempo comenzaron nuevamente a hacerse cada vez más
presentes sus llamadas y visitas…
Zara decidió jugar pero con las
reglas claras, por respeto a ella y a ella, y es así como, cuando ella quiere y puede, disfruta de las ricas
comidas, de las idas al cine y de las distintas salidas, pero OJO, porque él,
el cara de palo, sigue pensando y creyendo que es un gran y fuerte macho alfa,
pero lo que no sabe es que el Oscar ya lo gano y en el camino lo perdió, porque
Zara se lo quito.

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